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Empresarios textiles preocupados por productos de origen extranjero

La vicepresidente de la Cámara Textil, María de los Angeles Liberati junto con Juan Pablo Maisonnave de Raffaelli Giardino y el presidente de la Fundación ProTejer, Marco Meloni participaron de una nota realizada por el diario “La Capital” sobre la situación actual de la Industria Textil.

A continuación, les dejamos la nota completa:

Los empresarios textiles, cada vez más preocupados por los productos de origen extranjero

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Los empresarios textiles de la ciudad están preocupados: las restricciones a las importaciones de insumos y materias primas, las dificultades para exportar por los altos costos y los inconvenientes para conseguir personal capacitado ensombrecen la situación de un sector que, aún así, conserva su nivel de fabricación y de ventas en el mercado interno.

El sector aspira a contar con mejores condiciones productivas y espera un aliento a la producción nacional. Es que, por la competencia de importaciones (sobre todo de prendas de origen asiático) enfrenta límites para seguir creciendo.

La industria textil es una de las principales de la ciudad y su crecimiento dio lugar al nacimiento de empresas y actividades complementarias, tales como tintorerías y lavaderos de prendas de lana, hilanderías, ventas de repuestos, accesorios, máquinas de costura, de tejer, devanadores, muñecos de revisado y planchas. También se sumaron nuevos oficios, como mecánicos de maquinaria textil, lo que generó la instalación de sucursales de las principales hilanderías de Buenos Aires.

En Mar del Plata, el sector textil aporta el 9% del producto bruto geográfico (el valor de los bienes y servicios finales producidos por la economía local), según los datos del informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas y el municipio, que tomó como año base el 2004.

“Los datos se están actualizando, pero el sector textil mantiene su participación en el sector secundario”, dijeron a La Capital desde el municipio. De todos modos, los problemas del sector parecen acentuarse.

“Estamos fabricando y tenemos un consumo de mercado interno movido, pero estamos con muchas dificultades de importación de insumos y materia prima. Hay comercios o marcas importantes que están trayendo productos terminados importados, y a nosotros, que generamos mano de obra y valor agregado a la materia prima, nos complican los ingresos de lo que necesitamos”, explicó a La Capital Juan Pablo Maisonnave, de Raffaelli Giardino.

El empresario cuestionó al gobierno nacional. “Dicen que protegen la industria nacional, pero a la vez hay marcas multinacionales que ingresan pulóveres de Bangladesh, de China, de Malasia… Te complican la entrada de materia prima y a veces se hace muy engorroso porque no tenés a nadie con quien hablar”, lanzó.

Maisonnave reconoció que hubo “algunas acciones del gobierno municipal” para ponerlos en contacto con la Secretaría de Comercio. “Pero es complicado, no es claro el panorama”, lamentó.

A las críticas se sumó la vicepresidenta de la Cámara Textil, María de los Angeles Liberati. “En este momento, el panorama de la industria textil no solamente en Mar del Plata sino en todo el país es bastante incierto porque las licencias no automáticas, que habíamos conseguido en 2008 para que no entrara mercadería importada al país, vencieron y no se hizo nada para que no entren cosas importadas”.

Liberati consideró que eso era “una gran ayuda” para los comerciantes locales. “A pesar de que entraba mercadería importada, no entraba en la cantidad que lo venía haciendo en años anteriores. Ahora los precios internos son muy altos, entonces la gente compra las grandes marcas en el exterior”, agregó.

La exportación, frenada

La responsable de Tejidos Liberati marcó que la exportación está frenada porque los precios del mercado nacional son muy altos: “Están totalmente fuera de mercado. A las grandes marcas les conviene traer de afuera. En los años anteriores, nosotros les podíamos vender porque no se dejaba entrar tanta mercadería de afuera. Ahora no, y a la industria textil marplatense la perjudica muchísimo”.

Maisonnave coincide con el diagnóstico: “Hoy, para exportar estamos muy complicados por el tema de los costos. Estamos fuera de precio. Tenemos precios muy altos. Asia es la competencia más grande que tenemos, porque al sueldo de un obrero lo pagan 15 dólares y la prenda te la pueden llegar a cobrar 20 dólares”, detalló.

De todos modos, evitó ser concluyente: “Es muy difícil exportar. Por ahí hay algún textil que está exportando con éxito, pero desde el punto de vista personal creo que los costos están muy altos como para salir a competir dentro del Mercosur y cualquier otro país”.

La necesidad de capacitar

Maisonnave marcó que uno de los principales problemas por los que atraviesa el sector son las dificultades para contratar personal capacitado. “Cada vez cuesta más conseguirlo. El año pasado la Cámara Textil cerró un convenio con el Ministerio de Trabajo de la Nación para reactivar la Escuela de Capacitación Textil”, comentó.

Según indicó, la escuela no tiene autonomía para mantenerse. “El convenio se firmó con (el ministro de Trabajo, Carlos) Tomada, pero estiman que en marzo girarían los fondos para poner en funcionamiento la escuela”, agregó.

La necesidad de conseguir trabajadores capacitados llevó a que la empresa en la que se desempeña abriera cursos internos. “Capacitamos gente nosotros dentro de la fábrica a través de programas del Ministerio de Trabajo”, contó.

Problema nacional

Los inconvenientes del sector textil no se producen sólo en Mar del Plata. El presidente de la Fundación ProTejer, Marco Meloni, dijo que planteará a las autoridades nacionales la “necesidad de un ordenamiento de las importaciones, porque no hay correspondencia entre el ingreso de insumos y máquinas que no se fabrican en la Argentina y las compras foráneas de productos de consumo final”.

En los últimos diez años la cadena de valor textil ha logrado generar más de 220.000 empleos, entre formales e informales, desde un mínimo de 230.000 en 2002 a 450.000 en 2012, pero se está lejos de volver a 1,2 millones de principios de los ’90.

“Nuestra industria ha demostrado ser altamente competitiva, en particular en la cadena de valor de la industria inicial e intermedia, porque ha invertido u$s2.500 millones en los últimos diez años y recuperado empleos”, agregó Meloni.

Una prenda pasa por más de 10 personas

“Nuestros productos tienen mucho valor agregado, mucha mano de obra. La prenda, antes de salir a la calle, pasa por más de 10 personas. Se hace un pulóver desde un cono de hilado”, describió Juan Pablo Maisonnave, de Raffaelli Giardino.

En ese sentido, la vicepresidenta de la Cámara Textil, María Liberati, apuntó: “Todo lo que viene de oriente perjudica muchísimo. En un primer momento, la mercadería china era de baja calidad, pero actualmente se han perfeccionado. Utilizan mano de obra esclava, cosa que nosotros no, por supuesto. Entonces, es una competencia absolutamente desleal”.

“Creo que hay que tener muy en cuenta a la industria. En este momento no se la está teniendo en cuenta. Muchos de nuestros socios tienen problemas con la producción. Las máquinas importadas tienen insumos importados, y estamos teniendo problemas para traer esos insumos del exterior”, subrayó.

Según Liberati, “lo primero que tendría que usarse es el sentido común”. Enseguida explicó: “Si necesito un repuesto italiano, alemán o japonés para que la máquina funcione, hay que dejarlo entrar porque es para que la máquina no se quede parada, y eso, a su vez, significa que una fuente de trabajo no se pare”.

Fuente: www.lacapitalmdp.com